Del por qué "Cuando Se Espera El Sueño"

23-Dec-2013

Basada en pasajes de la vida del escritor Manuel Rojas junto a sus hijos y en una versión libre de su cuento “Pancho Rojas”
 

1-. Cómo llegué al cuento “Pancho Rojas”
 

Tengo un proyecto cultural-cinematográfico, “Ese Otro País De Los Sueños”, de rescate de personajes e historias donde se reivindica la capacidad soñadora y de autodeterminación, como ejes principales de la existencia humana. Ya había hecho una primera película como parte del mismo: “El Sueño Del Muerto Padilla”, adaptación del cuento homónimo de Jaime Casas. Como continuación de ese proyecto, en la búsqueda de obras análogas, y de autores que reflexionan en torno a la libertad, me topé con Manuel Rojas. Buscando sus textos en una Librería, se me acercó una persona a quien le llamó la atención que yo preguntara por TODAS las obras del autor para comprarlas. Resultó ser un profesor de literatura de la Universidad de Chile que desarrollaba justamente una cátedra sobre Rojas, con quien hicimos amistad, le mostré mi obra anterior y me mencionó el cuento “Pancho Rojas”. Tiempo más tarde, cuando conocí a María Eugenia Rojas, la primogénita del autor, ella me dijo que si quería una obra en la que se viera expresado de manera más prístina el pensamiento y filosofía de su padre, esta era el cuento “Pancho Rojas”, el cual además –y algo que casi nadie sabe- tiene ribetes autobiográficos.
 

2-. Aspectos del cuento que me llevaron a desarrollar un proyecto audiovisual. 
 

Uno de los aprendizajes más grandes que he tenido en mi vida, tiene que ver con la honestidad y la veracidad de una obra, las cuales van intrínsecamente unidas a la experiencia del autor involucrada en la obra misma, o -en otras palabras- al hecho de que un autor se refiera a hechos, personajes o historias que conozca y le sean propias, en el amplio sentido de la palabra. No quiero decir con esto que necesariamente el autor y la obra coinciden, pero de que convergen en una misma dirección no cabe duda. Entonces, en ese sentido, Manuel Rojas es uno de los autores cuya vida y obra están vinculadas de una manera tan espontánea y poco elaborada, como la escritura misma de los textos, los cuales al leerlos transmiten una “realidad dura”, donde la blandez y poesía que amortigua la existencia la encontramos dentro de los personajes y no sobre las veredas del puerto o las entradas de los conventillos.

“Pancho Rojas” es un texto completamente autobiográfico, donde lo que se relata sucedió tal cual en la antigua casa de Lewellyn Jones 1212 a principios de los años 40, cuando Manuel había quedado viudo y cargo de sus tres hijos. Entonces, resulta interesante el hecho de toparse con un texto donde se trasluce un autor en plena maduración –pensemos que esta vendría a ser su única obra publicada antes de “Hijo de ladrón”- en la que venían sucediendo reflexiones y contradicciones en él que lo llevaron a asimilar su reciente pasado anarquista en la lucha política directa y callejera, con las vicisitudes de la “vida burguesa”, donde -lejos de apagarse- la llama libertaria prendió en él convertida en personajes, travesías, luchas, y millones de caracteres, párrafos y prosa inolvidable hasta nuestros días.

Entonces, sobre la pregunta de qué aspectos del cuento me motivaron, llevados al cine son los planos narrativos posibles que se juntan: por una parte, la realidad dura o autobiográfica; por el otro, la ficción de la creación literaria (que se da al mismo tiempo que los sucesos reales); y, finalmente o en principio, el relato de la memoria, cuando la historia es recordada y convocada desde el presente por una de sus protagonistas, María Eugenia Rojas, hija mayor del escritor.
Otro aspecto que me pareció interesante es el hecho que el narrador está parado frente al cadáver de Pancho Rojas, y hace una elegía del personaje exaltando sus cualidades libertarias en contraposición a las de él mismo y del resto de sus pares. Sin embargo, al poco andar en el cuento nos percatamos que Pancho Rojas es un queltehue y eso me hizo pensar que en la película es algo que si yo lo evitaba, es decir, si lograba “ocultar” la naturaleza del personaje, entonces el discurso libertario se arraigaría más como una reivindicación para el ser humano y no como un reclamo existencialista.

 

3-. Cómo se manifiesta la libertad, según el punto de vista del cuento y de la película.
 

La metáfora de la libertad del Queltehue es clara, pero en cuanto a elemento de la naturaleza que tenemos todos y no en cuanto al ser ave solamente y en contraposición a que nosotros como humanos no lo seamos, porque entonces estaríamos frente a una tragedia existencialista (casi sartreana) y no frente a una reflexión anarquista.

En el caso de Pancho Rojas, el espíritu libertario es más bien un espíritu rebelde:
A pesar de que el narrador trató de ganarse la confianza del ave, nunca pudo vencer su deseo de independencia, por mucho que la hubiese alimentado con los más exquisitos manjares que se puedan ofrecer a un pájaro. "Cada vez que intenté acercarme a él, fracasé. Se apartaba y, desde lejos, mirándome de lado, parecía decirme: '¿Por qué pretendes convertirme en algo tuyo? Déjame ser como soy… Si represento para ti la imagen de una vida libre y salvaje, déjame ser salvaje y libre, aunque dependa de ti para subsistir y aunque a veces tengas que cortarme las alas para impedirme regresar a mi mundo' ".

 

4-. Cosmovisión del autor presente.
 

Comparto el ideario anarquista, entre otras cosas como una defensa de la subjetividad como el enlace fundamental entre la humanidad y la existencia toda. Por ello, artísticamente hablando, pienso que una obra es un escenario al que el autor invita al espectador para que observe el mundo desde ahí. Y en ello habrá algunos que vean y otros que solo miren, del mismo modo que habrá otros que compartan dicha perspectiva y aquellos que no. De eso se trata un poco esto, creo yo... Al menos en la perspectiva de mi proyecto “Ese Otro País De Los Sueños”, de revivir o bien reinstalar en el paisaje cultural a personajes, autores, temas y problemáticas que el sistema pretende mantener en el sótano, así como también instalar nuevos lenguajes, creaciones y creadores.
 

5-. Aspectos narrativos de la película.
 

La obra película no pretende ser la versión verdadera y exacta del texto de Manuel, sino más bien una interpretación escénica, cinematográfica, de un texto literario, quizás el más literario de todos en cuanto a que traducirlo fielmente significaría hacer imágenes exactas para una banda de audio que sería cuento mismo. Y no es eso lo que yo quisiera (porque el cuento está perfecto, ¿para qué la película sino dice algo distinto?). Mi búsqueda es más bien producir un encuentro con el autor en el amplio sentido de la palabra, para lo cual el texto original es la base o linea argumental en torno a la cual aparece "otra" linea que es la que está viva y que ha trascendido al papel impreso.
 

Siendo un cuento tan simple pero tan profundo, lo más difícil fue dar con la comprensión de los personajes para así dar con el tono de la película. ¿Cómo hacer, entonces? me preguntaba. Lo primero es que desde las entrañas de la creación del texto (y desde texto mismo) apareció una primera respuesta: es autobiográfico. Claro. Y de esta manera la búsqueda de la experiencia viva que convoca el instante creativo de Manuel Rojas me llevó a pensar en filmar esta obra a dos manos: una que es la ficción y la otra que es la documental (con María Eugenia), pero ambas vivas y enlazadas, como si se tratara de un cruce de tiempos y más aún, un encuentro reivindicativo del espíritu de la obra en la realidad "objetiva", lo cual lo veo en cierto modo como una herencia, un traspaso, un testimonio, lo que tal vez -bien dichas las cosas- debería ser la cultura, es decir, un cultivo... Descubrir esta clave fue lo más difícil y fue producto de horas y horas de conversación con María Eugenia rememorando y reviviendo el pasado. Por eso ella es tan protagonista, así como Rojas y el cuento mismo. La Mapu se revela tras una densa neblina y el graznido de los Queltehues silvestres rompe la quietud aparente. María Eugenia Rojas, de 83 años, busca los sonidos en el cielo mientras camina sobre el horizonte entre la niebla, y la abrazan unos niños indicándole la dirección de las aves. La mujer tiende un puente en el tiempo para encontrarse con su padre, el escritor Manuel Rojas, y con ella misma y sus hermanos en la casa de la niñez. Allí presencia la creación del maestro, inspirada en la muerte y admiración del espíritu libre de Pancho Rojas, aquel queltehue que vivió en el jardín de la infancia y cuyo espíritu resuscita ahora, junto al de su padre, en un viaje de ida y vuelta a la naturaleza y la memoria de los sueños.

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